ANTECEDENTES

Un clima laboral saludable, comienza con un staff saludable.

La OIT considera que la prevención es clave para mejorar la salud y seguridad en el trabajo y se ha planteado la importancia de lograr que las estrategias para evitar enfermedades laborales sean reforzadas con un diálogo social que involucre a gobiernos y a organizaciones de empleadores y de trabajadores. Para la OIT es importante que los países de América Latina y el Caribe tengan políticas nacionales y programas de salud y seguridad en el trabajo, y que promuevan la acción coordinada de las diferentes entidades que tienen que ver con estos temas. Además del costo humano que implican las enfermedades, sugiere que hay que considerar que afectan la producción y el desempeño económico, y generan importantes gastos médicos.

La ONU presentó en 2017 un programa de desarrollo sostenible sin precedentes para que los países y los ciudadanos del mundo emprendan un nuevo camino para mejorar las vidas de las personas en todas partes. Este programa tiene 17 objetivos centrales, encontrándose en tercer lugar, en orden de importancia, garantizar una vida sana y promover el bienestar. Para ello, una de las principales metas que plantea la ONU es: fortalecer la aplicación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco en todos los países.

En el documento publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2010, denominado Fundamentos de la OMS para Entornos Laborales Saludables, se menciona que en la actualidad, se estima que mueren dos millones de hombres y mujeres cada año como resultado de accidentes, enfermedades o heridas relacionadas con el trabajo. También existen ciento sesenta millones de nuevos casos de enfermedades relacionadas al trabajo. Adicionalmente, ocho por ciento de la tasa global de trastornos depresivos se relaciona actualmente con riesgos ocupacionales. Estos datos, recogidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hacerse cargo de esta impresionante tasa de mortalidad, costo económico y pérdidas a largo plazo de los recursos humanos derivada de ambientes de trabajo no saludables, es por mucho, un reto formidable para países, sectores económicos, promotores y profesionales de la salud. En 2007 la Asamblea Mundial de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud, lanzó el plan global de acciones para la salud de los trabajadores (GPA), 2008-2017, el cual establece cinco objetivos.

1. Diseñar e implementar políticas para normar la salud de los trabajadores.
2. Proteger y promover la salud en el lugar de trabajo.
3. Promover la implementación y el acceso a los servicios de salud ocupacional.
4. Proporcionar y comunicar las evidencias de acción y práctica.
5. Incorporar la salud de los trabajadores en otras políticas.

En este contexto, la OMS desarrollará guías prácticas específicas para sectores, empresas, países y culturas, en conjunto con los colaboradores de la OMS, expertos y partes interesadas. Los principios delineados en dicho documento se basan en la revisión sistemática, tanto del concepto “ambiente de trabajo saludable” en la literatura global, como de las políticas y prácticas para la mejora de la salud en los ambientes de trabajo.

En México se realizó en 2015, por segunda vez desde su implementación en 2009, la GATS (encuesta Global de Tabaquismo en Adultos, GATS por sus siglas en inglés). Entre los principales hallazgos arrojados por dicha encuesta, están:

El 16.4%, casi 1 de cada 6 adultos, son fumadores actuales de tabaco, de los cuales casi la cuarta parte son mujeres.
6 de cada 10 de los fumadores actuales hicieron un intento para dejar de fumar en los pasados 12 meses.
17.0% de los adultos que trabajan en lugares interiores estuvieron expuestos a humo de tabaco de segunda mano en sus lugares de trabajo y 12.6% lo estuvieron en sus hogares.
• En promedio, un fumador gasta 297.20 pesos MNX al mes en cigarros.

Gerry Eijkemans, Representante de la OPS/OMS en México, señaló que el control de tabaco representa un instrumento muy poderoso para mejorar la salud en las comunidades y para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible (ODS), en particular la meta 3.4 que consiste en reducir en un tercio la muerte prematura por enfermedades crónicas para 2030. Los esfuerzos realizados a nivel mundial para el control del tabaco están dirigidos a reducir la carga de los factores de riesgo de las enfermedades no trasmisibles, y muchas de las intervenciones y estrategias en el  Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco (CMCT) pueden también usarse para reducir otros factores de riesgo como el consumo de alimentos ultra procesados, bebidas azucaradas y alcohol.

El primer paso es saber 
que se puede estar mejor.

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Corazon verde